domingo, 20 de febrero de 2011

Llámame


BS”D
Escúchame, por favor, no puedo hablar muy fuerte, trata de prestar atención.
Silencia tus voces, respira profundo, concéntrate en una sola cosa. Llámame.
Estoy aquí, demasiado cerca, pero no puedo llegar a ti. Estoy esperando que hagas un pequeño rasguño en el velo que nos separa. Estoy aquí, permíteme consolarte, por favor. Sólo tienes que llamarme, desde el fondo de tu corazón. Quisiera alzarte, abrazarte y mostrarte que en verdad todo esto, es una pesadilla, un tren fantasma.
Todos nos asustamos con los trenes fantasmas. Y este es muy “real”.
Pero si tan solo me llamaras una vez, si reclamaras por mí con todas tus fuerzas,
yo tendría el “permiso” de entrar en acción, y aparecer en tu vida.
Entonces te mostraría otras escenas y el mundo se desnudaría de escenografías y quedaría al descubierto el verdadero Eden.
No escuches a los que te dicen que es tarde para llamarme, nunca es tarde.
Te estoy esperando, a ti y a millones más...
No es necesario si quiera que le comentes a nadie de tu llamado,
es algo íntimo, privado,
finalmente, estarán agradecidos que “alguien” lo haya hecho.
Estoy casi listo, contando los segundos...
Tengo tu dolor tallado en mi brazo, al principio yo mismo, no entendía que significaba esto, tengo tallado en mis huesos los nombres de todos los hijos...
También de los ya no están visibles...
Si te preguntas cómo me reconocerás,
cuando me llames, me verás con los ojos del alma.
Juntos levantaremos el andamiaje de este tren lleno de monstruos de polietileno.
Escúchame,
son tiempos difíciles, del “otro lado” también están haciendo sus pedidos.
No te dejes vencer.
Llámame, aléjate de pensamientos tristes.
Si tan sólo buscaras despertar...
Quisiera romper el velo yo mismo, pero no me lo permite... Así son las reglas...
Cuando clames por mí, llegaré. Así es la promesa.
Tú debes crear el espacio para que yo llegue,
para que pueda llevar al mundo hacia la alegría, hacia la perfección.
No esperes que llame otro por ti, porque tal vez él también esté esperando que tu empieces...
Llámame, aunque no sepas mi nombre, aunque ni siquiera entiendas qué es lo que estás haciendo...
La mente es finita, el alma que llama, se conecta con la eternidad...
PídeLe a Di-s que me dé permiso para hacer mi tarea, y seremos socios de Paz.
Permíteme consolar a los niños, sólo con tu llamado, lo harás posible.
El llamado es simple:
“Di-s, por Tu misericordia, revela al Salvador, al Mashiaj Verdadero,
y que la Redención Final comience ahora mismo”.
Amén, así Sea.

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